¿Romper grandes rocas con una excavadora eléctrica pequeña? Ningún problema.
«En 1946, mi padre fundó nuestra empresa», explica Regan Cox, actual presidente. «Al principio se dedicaba a machacar roca y ahora nos encargamos de la construcción de carreteras, la producción de asfalto, la pavimentación y la nivelación».
La sede de la empresa se encuentra en Guelph, Ontario, pero los equipos trabajan en diversas canteras y plantas repartidas por el sureste de la provincia.
Desde unos orígenes modestos en los que su única machacadora debía revisarse a fondo casi todas las noches para poder volver a funcionar al día siguiente, la empresa ahora lidera el camino hacia el futuro del sector con equipos eléctricos.
«Al dedicarnos al negocio de las canteras, nadie pensaría que una excavadora eléctrica encajaría en nuestro entorno de trabajo», comenta Regan. «Pero hemos conseguido incorporar una pequeña excavadora eléctrica de dos toneladas y media para romper los bloques de gran tamaño en la parte superior de nuestra machacadora».

¿Baterías para romper rocas? Desde luego.
Cox Construction cuenta ahora con dos excavadoras compactas Volvo ECR25 Electric, situadas sobre grandes instalaciones de machaqueo para fragmentar las rocas demasiado grandes como para entrar en la machacadora. A pesar del escepticismo inicial cuando les propusieron por primera vez maquinaria eléctrica a batería, el equipo está encantado con la adquisición.
«La transición de la máquina diésel que teníamos antes a la eléctrica ha sido prácticamente perfecta», afirma Brandon Crumbie, capataz de machaqueo en Cox Construction. «Me gusta mucho porque requiere menos tiempo de calentamiento. Solo tienes que girar la llave y empezar a trabajar. Realiza cualquier tarea que puedas necesitar».
Tanto Cox como Crumbie destacan que la ECR25 Electric ofrece la potencia que necesitan y exige solo una fracción del mantenimiento que requería el modelo diésel que realizaba este trabajo anteriormente.
«No tiene motor de combustión, así que no tenemos que cambiar aceite de motor ni filtros», comenta Crumbie. «De lo único que hay que ocuparse es del sistema hidráulico. Y te olvidas de tener que llevarle combustible».
Su concesionario de confianza, Ben Waldron, de Nors Construction Equipment Canada, explica que, aunque una máquina eléctrica pueda requerir una mayor inversión inicial, ofrece un excelente retorno de la inversión a largo plazo gracias a un mantenimiento más sencillo y a su capacidad para asumir trabajos que otras máquinas no pueden abordar.
«Ahorra dinero porque no tiene que realizar el mantenimiento periódico habitual de una máquina diésel», señala Waldron, que lleva ocho años como director de ventas en la zona. «No tiene la máquina encendida al ralentí durante varias horas a lo largo del turno. No sufren averías en los inyectores ni fallos mecánicos provocados por las intensas vibraciones de la planta de machaqueo».
Waldron añade que muchos contratos de la administración pública canadiense están empezando a exigir a los contratistas que demuestren una hoja de ruta hacia la sostenibilidad, y los equipos eléctricos les ayudan a conseguirlo. Describe a Regan como un pionero que sabía que concedería a los equipos eléctricos la atención que merecen.
«Es una persona que busca la innovación y el ahorro de costes en cada aspecto de su negocio», apunta Waldron. «La primera vez que planteas la opción eléctrica suele generar ciertas risas. Pero Regan, fiel a su estilo, se fue a casa, lo pensó detenidamente y me llamó una semana después con un millón de preguntas».
«El respaldo de Ben y de Nors para cerciorarnos de que la máquina podía realizar el trabajo fue lo que nos ayudó a tomar la decisión», asegura Cox. «Sin duda, esta relación continuará prosperando en beneficio de ambas partes en el futuro».

La recarga no plantea ningún problema
El equipo de Cox Construction opera la excavadora ECR25 Electric sobre una machacadora de 600 voltios en una obra subcontratada, por lo que cargarla a partir del generador que alimenta toda la instalación supone un consumo mínimo.
«Actualmente, la recarga depende de la carga de trabajo de la excavadora», explica Cox. «A veces solo funciona dos veces en un turno de 14 horas, y otras veces 10. Pero la carga no ha sido ningún problema: podemos estar hasta dos semanas con una sola carga».
«Es muy fácil de cargar», añade Crumbie. «Solo tienes que coger el cable de carga y el adaptador, enchufarlo y pulsar el botón en el salpicadero».
La excavadora eléctrica Volvo está equipada con un martillo hidráulico y protecciones adicionales de seguridad, y el equipo afirma que la vibración constante de la machacadora le afecta mucho menos que a los modelos diésel anteriores al contar con muchos menos componentes.
Este cambio ha permitido a Cox Construction destinar sus modelos diésel a otros proyectos, optimizando aún más el uso de los equipos en toda la flota.
Incluso el padre de Regan Cox, Russel, de 99 años y que aún acude un día a la semana a la oficina, está impresionado con la innovación.
«La tecnología eléctrica no es para todos los contratistas, pero cuando las distancias son cortas, ofrece una forma de suministro energético verdaderamente única», afirma.

Pasado, presente y futuro con Volvo
Regan afirma que su equipo confía en los equipos Volvo desde hace décadas y tiene intención de seguir apostando por la marca en el futuro previsible.
«Nuestra primera máquina Volvo se remonta a 1989, cuando compramos camiones; los dúmperes articulados Volvo son la envidia del mundo de la construcción», explica. «Tenemos cuatro. También contamos con ocho excavadoras Volvo que nos ofrecen un rendimiento magnífico».
Russel recuerda que una visita a las fábricas de Volvo en aquella época ayudó a inclinar la balanza.
«Vimos sus cargadoras y sus dúmperes, la planta de fundición y la de motores. En aquel momento eran completamente nuevas», relata. «Cuando regresé, compramos tres camiones Volvo, una excavadora EC235 y una EC130, y con eso nos adentramos en el negocio del movimiento de tierras».
Así, a medida que Volvo incorpora más modelos eléctricos a su gama, Cox Construction sigue abierta a las oportunidades que pueda depararles el futuro.
«Con la evolución de la autonomía de las baterías, esperamos poder utilizar más vehículos eléctricos en el futuro para alcanzar nuestros objetivos de sostenibilidad», declara Regan. «Como empresa contratista, esperamos con ilusión seguir trabajando con Volvo para ver qué novedades nos presentan».
Y para aquellos operadores que aún puedan albergar alguna duda, Crumbie anima a mantener una mentalidad abierta.
«La propulsión eléctrica es el futuro, y esta pequeña máquina es fantástica», concluye. «Estoy convencido de que va a dar un resultado excelente».