Descubra el impacto positivo de las máquinas compactas eléctricas en la salud pública
A menudo hablamos de que la maquinaria eléctrica produce cero emisiones, pero ¿qué significa realmente? Cuando los combustibles fósiles se queman en vehículos como automóviles y equipos de construcción, se generan emisiones nocivas como los NOx (óxido nítrico y dióxido de nitrógeno) y el material particulado (PM), los cuales son perjudiciales para nuestra salud.
Pero lo que quizá sea menos conocido es que son las máquinas compactas más pequeñas, más que las grandes, las que liberan una mayor cantidad de estas emisiones que afectan la salud. En Europa, estos equipos compactos son responsables de más de la mitad de todas las emisiones de NOx generadas por la maquinaria de construcción. ¿Por qué?
Si bien la maquinaria de construcción de todos los tamaños debe cumplir con las normativas Stage V, los equipos más pequeños están exentos de ciertos controles de emisiones dentro de los estándares Stage V debido a la menor cilindrada de sus motores. Las máquinas más grandes cuentan con complejos sistemas de postratamiento, mientras que las compactas no los tienen. Esto significa que estos equipos diésel compactos, que suelen trabajar en el corazón de nuestras ciudades, pueden liberar emisiones nocivas en zonas densamente pobladas sin las mismas restricciones.
Cambiar de equipos diésel a máquinas eléctricas compactas puede transformar este panorama. Al no contar con un motor de combustión interna, estos equipos no generan emisiones de escape. Si las ciudades europeas sustituyeran sus máquinas compactas diésel por modelos eléctricos, podrían reducir potencialmente a la mitad los contaminantes nocivos, brindando un respiro de aire fresco a las ciudades.
El papel de los equipos de construcción eléctricos en zonas de bajas emisiones
Tomemos como ejemplo a Londres, donde actualmente operan cerca de 5,000 excavadoras compactas a diésel. En conjunto, emiten 152.7 toneladas de NOx y 8.1 toneladas de PM al año, lo que equivale a las emisiones de más de 100,000 automóviles diésel. Sustituirlas por máquinas eléctricas equivaldría a retirar de circulación el 10% de los automóviles activos en Londres.


Máquinas compactas eléctricas Volvo en colaboración con Transport for London, FM Conway y Charge Fairy.
- Una prueba piloto de seis semanas en el centro de Londres, con la participación de Transport for London (TfL) y el contratista FM Conway, evaluó la recarga móvil para la maquinaria de construcción cero emisiones de Volvo.
- En Oslo, el 85% de las obras de construcción municipales están libres de emisiones y la ciudad espera alcanzar el 100% para finales de este año. Además, el gobierno nacional de Noruega acaba de autorizar a todas las ciudades a establecer zonas de cero emisiones que exijan el uso de maquinaria eléctrica.
- Estocolmo tiene como objetivo el uso de un 50% de maquinaria eléctrica en la fase más reciente de su proyecto pionero para la remodelación del histórico distrito empacador de carne.
- Helsinki se ha comprometido a utilizar al menos un 20% de maquinaria libre de emisiones en proyectos públicos a partir de 2025, incrementándolo al 50% para 2030.
Los clientes que adopten máquinas compactas eléctricas abrirán nuevas oportunidades de negocio en ciudades visionarias como estas, que reconocen el impacto de los equipos de construcción en la calidad del aire. También son ideales para trabajar en interiores. El impulso para limpiar el aire en nuestras ciudades sigue en aumento.
¿Por qué son tan peligrosos los NOx y el material particulado (PM)?
Los gases NOx contribuyen a la formación de esmog y lluvia ácida, e influyen negativamente en los niveles de ozono, especialmente en verano. Y dado que las corrientes de viento pueden transportar el esmog, el impacto afecta a personas y regiones que se encuentran mucho más allá de la fuente de emisión original.
El material particulado (PM) son partículas diminutas suspendidas en el aire que, en su mayoría, resultan invisibles a simple vista. Están presentes en nuestro entorno y provienen de diversas fuentes, como obras de construcción, procesos industriales y actividades domésticas. Las partículas con un tamaño menor a 2.5 micrómetros son las más peligrosas para la salud humana, ya que pueden penetrar profundamente en los pulmones e ingresar al torrente sanguíneo, lo que provoca enfermedades respiratorias y cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón y otros problemas de salud graves.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la contaminación del aire como el principal riesgo ambiental para la salud, responsable de aproximadamente una de cada nueve muertes en el mundo al año. Aunque más de 6,000 ciudades en 117 países monitorean la calidad del aire, el 99% de la población mundial respira aire que supera los límites fijados por la OMS.
Sustituir la maquinaria compacta diésel por modelos eléctricos en las ciudades no solo beneficia la calidad del aire; también ayuda a reducir la contaminación acústica, otro desafío que las autoridades de nuestras ciudades deben atender para ofrecer entornos más limpios, silenciosos y saludables tanto para los trabajadores como para los residentes.